La neuropsicológica tiene la finalidad de proporcionar tratamiento rehabilitador a las personas con lesiones cerebrales y que, una vez han superado la fase crítica, comienzan el largo camino hacia una recuperación difícil, agotadora y tremendamente desconcertante por la multitud de barreras que se van a encontrar durante el proceso.
Un daño cerebral va a marcar un antes y un después en la vida de quien lo padece, de su familia y de su entorno. Algunos aspectos más llamativos en el día a día del paciente son la dificultad para prestar atención, para retener cosas sencillas, la poca facilidad para expresarse, el cansancio extremo incluso sin hacer nada, los cambios de humor, la irritabilidad, la apatía o desinterés y la gran desmotivación para implicarse ni siquiera en las tareas que antes le atraían. En definitiva, en la mayoría de ocasiones, estos aspectos suponen un fuerte contraste con sus rasgos de identidad previos, que hacen que esta persona ya “no parezca la misma”.
Una recuperación razonable o unos buenos resultados de adaptación a la vida, tal y como es tras la lesión, dependerá de la capacidad de implicación de cada paciente en su proceso de rehabilitación. La mayoría de las veces esta implicación, tiene mucho que ver con su motivación a colaborar. La motivación es esa fuerza que nos empuja hacia nuestro propósito, esa energía que nos lleva a superar las dificultades encontradas y que nos hace continuar en nuestro empeño, a pesar de la complejidad de las tareas y del esfuerzo que nos suponga.
Es clave, por ejemplo, que la persona tenga conciencia de sus déficits cognitivos, así como de las implicaciones que éstos tienen para su vida diaria. El equipo de García-Molina (2022) nos indica en sus estudios que, el nivel de motivación e implicación en el proceso rehabilitador es casi nulo cuando la persona no percibe que sus capacidades cognitivas están mermadas y, realizar actividades con el fin de mejorar una capacidad concreta, resulta poco apropiado hasta que no toma conciencia de esos déficits. También es necesario eliminar o reducir los comportamientos inadecuados como la irritabilidad, la agresividad, la desinhibición o el egocentrismo, que condicionan la capacidad de participación de la persona en la rehabilitación, generando malestar en las familias y tensión en los profesionales.
Dado que estos procesos habitualmente son muy complejos y prolongados para el paciente, podemos conseguir su adherencia al tratamiento con motivación. Debemos mirar a dos componentes, a su situación personal y a las tareas en sí. A la vez que va reconociendo sus limitaciones, se irá adaptando la complejidad de esas tareas a sus capacidades y, siempre viene bien, introducir elementos lo más atractivos, lúdicos y divertidos posible. Así, desde el inicio podemos despertar en él, cierto interés en escuchar las instrucciones y en querer realizar las actividades con la debida intensidad y persistencia. Sin olvidarnos que la familia también desempeña un papel destacado como gran facilitador de todo el proceso.
Toda motivación pasa por tener en cuenta al paciente como persona, con sus preocupaciones y miedos, con sus necesidades socioemocionales, con sus experiencias pasadas, sus creencias culturales y religiosas, sus intereses, sus inquietudes, etc. Es fundamental explicarle el por qué y el cómo debe hacer una y otra vez las actividades, estimulando su capacidad; ayudarle a ver las ventajas y beneficios, minimizando su malestar; reforzarle sus avances y esfuerzos hacia la meta, aportando confianza en la superación.
De alguna manera, trasmitirle que nuestra existencia gira en torno al sentido de utilidad y a la sensación de pertenencia a un colectivo. Lo que comporta dirigir nuestras acciones y esfuerzos a luchar por una meta que merezca la pena, hacia lo que queremos lograr, tanto en el ámbito familiar como en el social.
- García-Molina, A., Roig-Rovira, T., Sánchez-Carrión, R., Rodríguez-Rajo, P., Aparicio-López, C., Espiña-Bou, M. y Enseñat-Cantallops, A. (2022). Institut Guttmann: 40 años de rehabilitación neuropsicológica (1983-2023). Praxis Psy, 23(37). Recuperado a partir de https://praxispsy.udp.cl/index.php/praxispsi/article/view/174
Por Linette Quintero- Psicóloga.
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