El agua ha demostrado ser un recurso terapéutico de gran utilidad en el tratamiento de numerosas patologías, especialmente en el ámbito de la rehabilitación. La terapia acuática está indicada cuando se pretende mantener, recuperar o mejorar una función que se ha visto afectada como consecuencia de una patología. No obstante, existen determinadas situaciones en las que está contraindicada, ya que podría provocar un empeoramiento del estado general de la persona.

La hidroterapia se considera un modelo de intervención terapéutica holístico e integral, aplicable a las tres dimensiones contempladas en la Clasificación Internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y de la Salud (CIF).

Concepto de hidroterapia y terapia acuática

El término hidroterapia deriva etimológicamente de los términos griegos hydro (agua) y therapeia (curación). Hace referencia al conjunto de intervenciones terapéuticas en las que se aprovechan las propiedades físicas del agua con el objetivo de obtener beneficios sobre la salud.  

Diferencias entre hidroterapia y terapia acuática:

  • Hidroterapia: consiste en el tratamiento total o parcial del cuerpo mediante la aplicación de agua, pudiendo modificar su temperatura y presión. Se aprovechan principalmente sus propiedades mecánicas y térmicas con fines terapéuticos. Entre los recursos utilizados se encuentran los baños de remolino y los chorros de agua.
  • Terapia acuática: es un procedimiento terapéutico que combina las propiedades mecánicas del agua con técnicas e intervenciones específicas de tratamiento. Su finalidad es facilitar el movimiento, mejorar la función y favorecer la consecución de los objetivos terapéuticos establecidos. 

EL uso del agua con fines terapéuticos es uno de los más antiguos y relevantes. Sus beneficios pueden repercutir sobre diferentes sistemas del organismo, entre ellos el respiratorio, cardiovascular, renal, neuromuscular y musculoesquelético, además de generar efectos positivos a nivel psicológico. 

Además de los beneficios físicos, diversos estudios han señalado efectos positivos del ejercicio y la intervención terapéutica en el medio acuático sobre la vascularización cerebral, la actividad cortical, las funciones ejecutivas, la producción de factores neuroprotectores, el aprendizaje motor y la neuroplasticidad. 

La terapia acuática está especialmente indicada para aquellas personas a las que determinados ejercicios realizados en seco les resultan difíciles, dolorosos o incluso lesivos. El medio acuático facilita, en determinadas ocasiones, la realización de movimientos y actividades que en tierra podrían resultar mucho más complejos.

Asimismo, permite desarrollar las sesiones de tratamiento en un entorno lúdico, utilizando el juego como recurso terapéutico y favoreciendo la motivación y la participación de la persona. 

Contraindicaciones de la terapia acuática:

A pesar de sus numerosos beneficios, la terapia acuática no está indicada en todas las situaciones. Entre sus principales contraindicaciones se encuentran: 

  • Procesos infecciosos o febriles.
  • Enfermedades infecciosas o contagiosas.
  • Heridas abiertas o en proceso de cicatrización.
  • Fases agudas de procesos reumáticos y brotes de determinadas enfermedades neuromusculares degenerativas, como la esclerosis múltiple.
  • Problemas cardiacos y respiratorios graves o inestables.
  • Insuficiencia renal grave.
  • Hipotensión o hipertensión graves.
  • Alteraciones importantes de la presión arterial y de la termorregulación. 
  • Incontinencia urinaria o fecal.
  • Pacientes médicamente frágiles.
  • Alergias que puedan verse agravadas por el contacto con el agua o los productos utilizados en su mantenimiento. 
  • Determinadas situaciones relacionadas con colostomías o sondas vesicales. 

Terapia Ocupacional en el mar y en el medio acuático

El medio acuático y el entorno marino ofrecen numerosas posibilidades de intervención desde la Terapia Ocupacional. Las actividades deben seleccionarse y adaptarse en función de las características, necesidades y objetivos de cada persona.

Algunas actividades que pueden emplearse son:

  • Tumbarse o realizar actividades sobre la arena.
  • Tumbarse sobre una tabla de surf en el mar.
  • Clasificar objetos presentes en el agua.
  • Realizar actividades de estimulación sensorial.
  • Trabajar la propiocepción.
  • Practicar la colocación y retirada de prendas o elementos sencillos, como las chanclas.
  • Trabajar el peinado.
  • Realizar movimientos dirigidos de miembros superiores e inferiores.
  • Participar en juegos de búsqueda del tesoro.
  • Ensartar aros u otros objetos. 
  • Realizar inmersiones adaptadas.
  • Participar en juegos con pelota.
  • Botar sobre una pelota.
  • Empujar un carrito.
  • Experimentar diferentes texturas y sensaciones mediante el contacto con la arena.
  • Explorar el contacto con el agua y las olas.

El trabajo terapéutico en el agua y en el mar puede contribuir a fomentar la participación deportiva, la autonomía y el desarrollo de capacidades sensoriomotoras, psicomotoras, sociales y emocionales.

El medio acuático proporciona, además, una gran variedad de estímulos que permiten trabajar diferentes sistemas sensoriales, especialmente:

  • Sistema vestibular
  • Sistema propioceptivo
  • Sistema táctil

El entorno acuático como espacio de participación

Tanto el mar como la piscina pueden convertirse en entornos terapéuticos que favorezcan la participación y la inclusión. Sus características permiten:

  • Crear oportunidades de participación en la comunidad.
  • Aprovechar el entorno marino/ acuático como un espacio enriquecido en estímulos sensoriales y motores.
  • Facilitar el acceso y la participación de personas con diferentes capacidades, realizando las adaptaciones necesarias.
  • Fomentar la participación en actividades deportivas y sociales.
  • Favorecer la identificación y el desarrollo del rol de la persona dentro de la familia y la sociedad. 
  • Promover un estilo de vida saludable.
  • Potenciar el sentimiento de pertenencia y contribución.
  • Utilizar el entorno como recurso para favorecer el desarrollo, la salud y el bienestar. 

Importancia de la adaptación durante la intervención

Uno de los aspectos fundamentales del trabajo terapéutico en el mar y en la piscina es la capacidad de realizar ajustes continuos, preparar adecuadamente el contexto y orientar cada intervención hacia unos objetivos previamente establecidos.

Estos ajustes son necesarios porque tanto las características del entorno como las de las personas pueden varias. Por ejemplo:

  • Las condiciones del mar, de la piscina y del clima pueden cambiar de un día para otro.
  • El estado físico y emocional de los terapeutas y de los niños puede variar.
  • Cada sesión y cada actividad presentan circunstancias diferentes.
  • Cada persona tiene unas capacidades, necesidades, preferencias y ritmos de aprendizaje distintos.
  • Las actividades deben adaptarse de manera individualizada para garantizar la seguridad, la participación y el logro de los objetivos terapéuticos.

Por tanto, la intervención en el medio acuático debe entenderse como un proceso dinámico, flexible e individualizado, en el que el terapeuta adapta tanto la actividad como el entorno a las necesidades de cada persona. De este modo, el agua y el entorno marino no solo se convierten en espacios para trabajar capacidades físicas y sensoriales, sino también en oportunidades para promover la autonomía, la participación, la inclusión y el bienestar.

Por ANA REYES -TERAPEUTA OCUPACIONAL-

Bibliografía:

  1. Morales, L. (2006). Body image through occupational therapy. A therapeutic activity in the swimming pool. Revista gallega de Terapia Ocupacional (TOG). 
  2. Rodríguez, J. G., & Fraile, M. A. (2020). Terapia acuática: Abordajes desde la fisioterapia, la terapia ocupacional y la logopedia. Elsevier Health Sciences.
  3. San Miguel Montes, B. S. (2019). Eficacia de la terapia acuática en el tratamiento de personas con Trastorno del Espectro Autista. Universidade Da Coruña.