Para cambiar el mal comportamiento de nuestros hijos e hijas tendemos a castigar de manera parecida a como lo hicieron nuestros padres. Puede que no queramos repetir el mismo estilo autoritario recibido (de gritos, cachetes o azotes) e intentemos compensarlo siendo más permisivos y dialogantes con ellos. Pero lo cierto es que, cuando estamos cansados y hartos por no saber cómo hacer para que nos obedezcan, solemos responder con similares gestos, amenazas o reproches, y fácilmente podemos caer en descalificativos.
Imaginemos, un chico que interrumpe a su madre constantemente cuando está hablando con alguien, y le grita: “¡calla, eres muy pesado!”, “¡vete a tu habitación, recógela y haz los deberes!”. Más tarde, deja el baño hecho un desastre y su ropa tirada por cualquier sitio, y furiosa le chilla: “¡eres un guarro!”, “¡estoy harta de ti, nunca recoges ni limpias el baño!” y “verás cuando llegue tu padre”. Son castigos que, impulsados por la rabia, la decepción o el enfado de esta madre, están transmitiendo a su hijo (sin pretenderlo) rechazo, desconfianza o desprecio. Pasado el chaparrón para el chico, se sentirá injustamente juzgado y resentido.
Cuando los castigos son desmedidos y sin previo aviso (ataques verbales, encerrarle en su habitación o hacerle sentir mal delante de todos), pueden funcionar a corto plazo, pero después sus efectos son negativos. No podemos esperar que el niño no grite e insulte cuando protesta, si aprendió de nosotros esa forma de arreglar las cosas. En la medida que esto se repite la comunicación se deteriora, el malestar se instala y se daña la autoestima del niño, que reaccionará con más intensidad que reflexión. Así, estaremos normalizando un ambiente familiar donde los hijos, más que comprender y respetar las normas, buscarán la manera de no ser “pillados” y solo se portarán mejor por el miedo al castigo.
En realidad, queremos ayudar a nuestro hijo a comprender las consecuencias de su mala conducta, y no tenerle que castigar. No se trata de imponer, sino de dialogar y orientarle en cómo debe aceptar ciertos límites mientras madura su capacidad de autocontrol. Un adulto con autocontrol, por ejemplo, acepta los límites que indican las señales de tráfico y sabe las consecuencias cuando no las respeta (la multa), pero reclamará si la norma no fue señalizada. Sin embargo, el niño necesita educación para comenzar a respetar las normas, aunque proteste. Aprenderá a controlarse aceptando los límites que le indican sus padres, imitando lo que ellos hacen y, poco a poco irá regulando sus impulsos, dándose cuenta de las consecuencias de sus actos, corrigiendo sus errores y madurando.
Poner límites a los impulsos incontrolados del niño y prevenir la consecuencia que tendrá ese comportamiento, evita muchos problemas. Si bien el castigo a ese mal comportamiento puede parecer la solución inmediata, su efectividad a largo plazo y sus efectos negativos deben ser cuidados, y aplicarse en consideración con otros puntos:
- Fijar límites claros y describir previamente la mala conducta (“interrumpir al que está ocupado o hablando, incomoda”, “encontrarse las cosas tiradas o el baño sucio, molesta”, “hablar gritando y descalificando, resulta incomprensible”).
- Centrarse en la conducta y no en la persona (en lugar de “eres un guarro”, decir “a nadie nos gusta encontrarse el baño así”).
- Señalar una consecuencia negativa cuando desobedece (“como no cumpliste lo acordado, esta tarde no utilizarás el móvil”) y aplicarla siempre que se repita.
- Hacerlo de manera inmediata a la mala conducta (si pasa tiempo “verás cuando llegue tu padre” se debilita el castigo, además, no entenderá si tiene relación con “no haber hecho sus tareas” o con “desobedecer a la madre”).
- Darle alguna advertencia (“hijo, esta es la segunda vez”).
- Señalar alternativas (“en lugar de interrumpir, puedes levantar la mano”).
- Reforzar positivamente cuando lo hace bien (“puedes usar el móvil después de hacer los deberes”, “hoy has dejado el baño limpio, es estupendo, cada vez te veo más responsable”).
Por Linette Quintero Hawkins. Psicóloga
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