Hoy te traigo un tema muy interesante sobre la capacidad que tenemos para calmarnos, regularnos, bajar revoluciones y tranquilizarnos ¿Has oído hablar del nervio vago?

El nervio vago es un nervio fundamental para nuestro Sistema Nervioso Autónomo y cumple una importancia enorme en la respuesta de relajación de nuestro cuerpo.

Cuando lo activamos estamos activando también el Sistema Nervioso Parasimpático, el cual nos ayuda a reducir el estrés, disminuir nuestra frecuencia cardiaca, y regular nuestra respiración, por nombrar algunas de sus funciones básicas.

Ello mejora nuestra salud física y a su vez nuestra salud emocional ya que nos induce a entrar en un estado de calma y tranquilidad. De esta forma nuestro cerebro interpreta estas señales como que está a salvo y puede dejar de poner en marcha respuestas de lucha o huida. Respuestas en las que tantas personas viven a diario. 

Muchas personas viven en un estado de estrés crónico, de lucha constante o de evitación permanente. Sus vidas acaban convirtiéndose en algo muy alejado de nuestra verdadera naturaleza. Es importante actuar, y sobre todo cuando hay peligros, pero es igual de importante poder regularnos y activar en nuestro cuerpo respuestas de relajación y descanso.

La vida está llena de opuestos complementarios y ambos son necesarios. No hay luz sin oscuridad, noche sin día, amanecer sin atardecer, acción sin descanso.

Te estarás preguntando cómo poder ayudarte a activar estos estados de relajación en ti. Hay muchas formas de estimular nuestro nervio vago. Por ejemplo, a través de prácticas como:

  • La respiración profunda y consciente (inhalando lentamente y exhalando durante más tiempo que en la inhalación llenando la parte baja de los pulmones).
  • El canto. El canto estimula a su vez las cuerdas vocales, una región que está

 inervada por el nervio vago.

  • Hacer gárgaras. Gracias a las vibraciones que ellas generan en nuestras cuerdas vocales podemos activar el nervio vago.
  • Reír. Una buena risa de verdad activa nuestro sistema nervioso parasimpático, estimulando el nervio vago y aumentando el bienestar general. La risa nos ayuda a destensar la tensión acumulada. 
  • Hacer estiramientos, posturas de yoga. Flexibilizar el cuerpo produce un efecto automático de relajación en nuestro cuerpo. 
  • Darse masajes suaves en las zonas que recorre el nervio vago en nuestro cuerpo.
  • Exponernos a situaciones relajantes, que nos parecen bellas y que calman automáticamente nuestro estado de ánimo. Pasar tiempo en la naturaleza puede ser una manera automática de calmarnos y regularnos.

Espero que con estos consejos consigas aumentar tu estado de relajación y disminuir los estados de tensión física, mental y emocional que tantas veces nos persiguen. 

Se trata de implicarnos activamente en nuestro camino de sanación, ¡puedes empezar hoy mismo!

Por Alicia Garrido Martín-Psicóloga