Ramón María del Valle-Inclán, dramaturgo, poeta y novelista gallego del siglo XX y representante de la “Generación del 98”, titulaba así una de sus obras maestras más universales.  

Samuel Langhorne Clemens, escritor estadounidense más conocido por su pseudónimo Mark Twain defendía la importancia de la precisión y claridad en el significado de las palabras bajo su frase: «La diferencia entre la palabra adecuada y la casi correcta, es la misma que entre el rayo y la luciérnaga».

La sección de dudas rápidas, ya sea en la página oficial como en las redes sociales de la RAE, sigue creciendo en uso de manera exponencial desde hace años.

Desde pequeños nos ha fascinado el conocer e intentar usar las palabras más largas del castellano, seguramente algo tuvo que ver desde el lejano 1964 la primera aparición de la canción de la película «Mary Poppins» “Supercalifragilisticoespialidoso”.

La sorpresa viene cuando estudiamos el “Top 3” de palabras más largas registradas en el diccionario de la RAE: esternocleidomastoideo.

El nombre de este músculo cervical: músculo esternocleidomastoideo (ECM), o para los anatomistas y fisioterapeutas más puristas esternocleidoocipitomastoideo (ECOM) -mucho más largo todavía- tiene su razón en sus orígenes e inserciones.

Constituido de dos vientres musculares ambos se insertan en la apófisis mastoides y una zona específica del hueso occipital. Por otro lado, uno de ellos se ancla en la clavícula y el otro en el esternón (manubrio esternal).

Por Pablo González-Fisioterapeuta-