¿Qué es?
La espasticidad es un trastorno neurológico que se caracteriza por un aumento anormal del tono muscular, generando rigidez y dificultad para mover las articulaciones, además de dolor y que ocurre como consecuencia de un daño o lesión del sistema nervioso central (ya sea a nivel del cerebro o de médula espinal).
La lesión a nivel de áreas que controlan y regulan el tono muscular, genera un aumento considerable del mismo, provocando la mencionada rigidez.
A raíza de ello, actividades cotidianas como caminar y escribir, o incluso movimientos más simples como levantar un brazo pueden verse muy alterados.
Causas
Entre las más comunes se encuentran:
- ACVs (accidentes cerebrovasculares)
- Lesiones medulares
- Esclerosis múltiple
- Parálisis cerebral
- Traumatismos craneoencefálicos
¿Cómo ayuda la fisioterapia en el tratamiento de la espasticidad?
Diversas técnicas y ejercicios pueden ayudar a reducir la rigidez muscular, mejorar los rangos de movimiento articular y aumentar la fuerza de los músculos afectados.
Como consecuencia otras aptitudes tales como la coordinación, el equilibrio o la postura pueden verse también beneficiadas. En definitiva, una mejora en la funcionalidad del paciente y de su calidad de vida.
1. Ejercicios de estiramiento
Ya sea pasivo o asistido, el estiramiento lento y controlado de la musculatura espástica ayuda a dar flexibilidad a la misma lo que previene determinadas deformidades articulares.
2. Fortalecimiento muscular
La espasticidad provoca rigidez, y esta a su vez genera falta de movimiento, lo que desemboca en debilidad muscular. Ejercicios específicos de fortalecimiento pueden ayudar a mantener o recuperar la fuerza de esos músculos debilitados. Si evitamos la atrofia muscular en la medida de lo posible, la capacidad funcional del paciente se verá conservada.
3. Movilizaciones
Nos permiten flexibilizar las articulaciones afectadas por la musculatura espástica, lo que genera un mayor rango de movimiento de las mismas. Además los movimientos activos (realizados por el propio paciente) también permiten entrenar la coordinación, lo que facilita el control motor y la autonomía.
4. Reeducación de la marcha
Uno de los aspectos más afectados por la espasticidad es la capacidad de caminar.
Cuando afecta a los miembros inferiores hace difícil el mantener un patrón de marcha eficiente. Trabajar la postura, la distribución del peso y el control de los movimientos al caminar, ayudan bastante a mejorar ese aspecto.
6. Técnicas de relajación
La respiración controlada y otros métodos específicos de relajación, permiten que el paciente aprenda a disminuir la tensión muscular, lo que facilita el movimiento y mejora su calidad de vida. Estas técnicas además son útiles para disminuir la ansiedad y el estrés, factores que incrementan la respuesta espástica.
7. Uso de ayudas técnicas
En algunos casos el uso de dispositivos ortopédicos, como determinadas férulas, ayudan a controlar la espasticidad. Son especialmente útiles cuando la espasticidad es muy severa y el paciente necesita apoyo adicional para mantener la postura o facilitar el movimiento de las extremidades.
ALBERTO PINTO MENA
Fisioterapeuta
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