¡Buenos días a todos!

Iniciamos el mes de Noviembre queriendo compartiros lo importante que es llevar un estilo de vida saludable para prevenir la aparición de Íctus (hemorrágicos, isquémicos). Se ha comprobado cómo un porcentaje alto de la población que los ha sufrido llevaba un modo de vida muy alejado de la salud tanto física como psicológica y emocional. 

Por todo ello es fundamental que incidamos en aspectos tan básicos para la salud como:

  • Realizar actividad física. (caminar, trotar, estar en movimiento, hacer ejercicio físico activo varios días a la semana)
  • Seguir una dieta mediterránea. Evitar alimentos procesados, azúcares, y grasas saturadas.
  • Medir y controlar la tensión arterial y la glucemia.
  • Disminuir el estrés (bajando el ritmo alterado de vivir, expresando sanamente nuestras emociones, practicando ejercicios que regulan nuestro sistema nervioso y lo calman como, por ejemplo, el yoga.)
  • Evita hábitos tóxicos: tabaco, alcohol y otras drogas.

¿Hay algo más empoderador para una persona que poder trabajar proactivamente en su salud? Los beneficios son incontables y nos hacen de amortiguador para la llegada de posibles enfermedades.

Tenemos que cuidar nuestra forma de vivir y también evitar la posibilidad de tener un traumatismo craneoencefálico, otra gran causa del daño cerebral. 

Para ello es fundamental usar casco tanto para trayectos en moto o bici, como en el trabajo si así se requiere por el tipo de tareas a desempeñar (construcción, trabajos en altura, en la industria minera, o en deportes de alto impacto). Se ha visto que con solo ese gesto podemos prevenir lesiones muy graves en un futuro.

Ahora es común ver a personas en patinetes sin casco y desgraciadamente las asociaciones y los centros que trabajamos en daño cerebral vemos lo que conlleva tantas veces la triste realidad de no llevarlo. 

Como se ha dicho otras veces… “Siempre es mejor prevenir que lamentar”.

Somos una sociedad que no estamos acostumbrados al trabajo preventivo sobre nuestra propia salud, directamente muchas veces esperamos a que sea un médico quien nos diagnostique y nos medique para tratar todo lo que previamente no hemos trabajado en nosotros mismos. 

En otras culturas, como la japonesa, el trabajo preventivo en cuanto a la salud es algo muy instaurado, sobre todo hace poco tiempo atrás. En Japón se reduce notablemente la tasa de enfermedades predominantes en Occidente tales como la obesidad, diabetes, accidentes cerebrovasculares…Tienen costumbres tanto físicas como alimentarias que parecen estar detrás de la longevidad de los japoneses.

Por ello es fundamental poder tener una visión amplia y hacer cambios en nuestra vida que hagan mejorar considerablemente el amor hacia nuestra salud. 

¡Honremos nuestra salud!

Alicia Garrido Martín Neuropsicóloga.