Continuando nuestro anterior post sobre el dolor fantasma, os dejamos con la duda sobre varias cuestiones: ¿Cómo ocurre este dolor? ¿Qué métodos y técnicas se usan para paliarlo? 

Pues bien, varios estudios que se han realizados en personas con amputaciones y presencia de dolor fantasma, se han cuestionado estas mismas preguntas, y han esclarecido bastante de estos términos.

Esta dolencia en realidad está íntimamente conectada con dos elementos del sistema nervioso central, el encéfalo y médula espinal.

En la médula cuando se elimina una extremidad, las neuronas aferentes (las neuronas que llevan la información) de ese miembro aumentan su sensibilidad, es decir, ahora se activan mucho más fácilmente haciendo que se noten mucho más fuertes estímulos débiles, sin embargo, esta señal en muchas ocasiones no solamente se percibe más intensa, sino que también alterada, provocando que estímulos normales o suaves se interpreten como señales nocivas y molestas. Este fenómeno se llama Alodinia y, explica parte del problema, pero sigue sin demostrar porque nuestro cuerpo sigue percibiendo un miembro que ya no existe.

En numerosos estudios han investigado que gran parte del problema reside realmente en la corteza de nuestro cerebro, mas concretamente, en nuestro mapa sensorial, que es el esquema que organiza nuestra mente sobre todas las partes del organismo, ya que, al haber perdido una extremidad, intenta reorganizarse y modificar su estructura para amoldarse al nuevo cambio, aunque todavía quedan muchos estudios por evaluar este mecanismo, parece ser una de las principales causantes de este fenómeno.

Entonces ya sabiendo cuales son los principales causantes… ¿¿Cómo se soluciona??

Principalmente, con una combinación de tratamiento farmacológico y de varias terapias más conservadoras como puede ser la electroterapia conductiva transcraneal, una técnica no invasiva que realizamos en Limcasalud, consistente en estimular el correcto funcionamiento neuronal mediante corrientes aplicadas en el cráneo.

Además, una curiosa técnica que aplicamos también en nuestros establecimientos es la terapia de espejo, que se basa en colocar un espejo donde debería estar el brazo o la pierna eliminada y realizar ejercicios con el otro miembro y, sorprendentemente, ha demostrado que puede ser útil para solucionar el dolor fantasma, como si hackeásemos nuestro sistema nervioso.

Quizás, nuestro amigo Ahab, aunque forme parte de la ficción, no ande muy desencaminado a un correcto tratamiento de su muñón, a pesar de haber vivido dos siglos antes que nosotros… 

Por Enrique Mohedano -FISIOTERAPEUTA-.