– Utiliza vocabulario fácil y sencillo.

– Con oraciones cortas y sencillas.

– Posiciónate en su nivel, que pueda verte la cara

– Asegurar el contacto ocular, si no te mira llama su atención.

– Utiliza gestos, imágenes, sonidos, que llamen su atención.

– Utilizar verbos sencillos como; dame, toma, ven… acompañados de gestos, si hiciera falta.

– Ofrecer siempre el modelo correcto.

– No le hagas repetir cada palabra que él/ella diga mal, repíteselo de manera correcta.

– Darle tiempo para que conteste a las preguntas y se exprese.

– Nunca acabar, ni interrumpir cuando el niño se está expresando, todos necesitamos nuestro tiempo.

– Sacar temas de conversación que sean de su interés.

-Hacer de las experiencias propias y de las rutinas diarias un centro de interacción y estimulación del lenguaje.

– No gritar, ni elevar la intensidad de la voz para dirigirnos a él/ella o cuando haga algo mal.

– Hablar de forma sosegada y tranquila, incidiendo en las palabras más importantes.

– Hacer cambios de prosodia y de entonación para llamar la atención del niño.

– Engrandecer y ensalzar todos sus logros.

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