Una de las capacidades fundamentales para la autonomía de las personas, es la MOTRICIDAD FINA. Esta consiste en realizar movimientos muy precisos de las manos; además requiere de coordinación oculto-manual, fuerza muscular, discriminación táctil y planificación de movimientos.
Tareas cotidianas como usar los cubiertos, abotonarse, subir y bajar las cremalleras, atarse los cordones, afeitarse, abrir una puerta con las llaves, entre otras, precisan de estas destrezas manuales para una correcta ejecución.

Laura Blázquez
Terapeuta Ocupacional
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