El ejercicio terapéutico se considera hoy en día una de las principales intervenciones en la rehabilitación de pacientes con trastornos neurológicos. 

Trastornos como los ACVs, la esclerosis múltiple, la parálisis cerebral y otras enfermedades como el Parkinson y el Alzheimer (de carácter neurodegenerativo), pueden beneficiarse de esta herramienta. 

1. Función Motora

El ejercicio terapéutico mejora la función motora y la coordinación. 

Concretamente el ejercicio supervisado genera mejoras significativas de la fuerza y la movilidad en pacientes con daño neurológico, lo que se traduce en una mayor autonomía en las AVD.

2. Espasticidad

La espasticidad es un síntoma frecuente en muchos trastornos neurológicos.

El ejercicio regular ayuda a reducirla y a mejorar la flexibilidad muscular, a poder ser mediante una combinación de ejercicio aeróbico y de fuerza.

3. Salud Mental

La actividad física no solo tiene beneficios físicos, sino también psicológicos. 

Reduce los niveles de ansiedad y depresión (también en pacientes neurológicos), dando como resultado un mejor estado de ánimo y una mayor calidad de vida.

4. Plasticidad Cerebral

El ejercicio también incentiva la plasticidad cerebral, un proceso fundamental para la recuperación neurológica. 

Lo hace estimulando la segregación de factores neurotróficos que favorecen el crecimiento y mantenimiento neuronal, lo que facilita una mejora a nivel cognitivo y de memoria.

5. Calidad de Vida

Por todo ello el ejercicio terapéutico contribuye a una mejor calidad de vida, algo de suma importancia para aquellos que deben aprender a convivir con una afección neurológica.

Conclusiones

El ejercicio terapéutico es una opción importante en la rehabilitación de pacientes neurológicos. 

Genera diversos beneficios, desde la mejora de la función motora y de la espasticidad hasta la promoción de la salud mental y la calidad de vida.

La aplicación de programas de ejercicio individualizados y supervisados ha demostrado tener un impacto significativo en el bienestar y la salud de estos pacientes.

ALBERTO PINTO MENA
FISIOTERAPEUTA